Archive for 3 julio 2007

El Asalto

Posted on julio 3, 2007. Filed under: crónicas |

Comenzaba exámenes finales ese día. Tuvimos amanecida de estudios en casa de una amiga. Después de las 5 de la mañana decidimos acabar, algo teníamos que dormir, el examen era a las 9am. Cogí un tico. Señor ¿aquí al colegio las arenas?2.50 me dijo, subí al taxi.   Iba tratando de no cerrar los ojos, el cielo estaba más oscuro que nunca. Sentía que tenía plomo en los párpados. Tomó la Loreto, y al llegar al semáforo de la esquina del cementerio San Teodoro se detuvo, estaba en rojo, por ahí un señor barriendo la calle tapado hasta el cogote. Después ni un alma más. Aproveché para sacar el sencillo de mi monederito rosado, ese que parece jabón, no encontraba la fakin moneda de 50 céntimos para darle la cantidad exacta. Con el sueño encima y la torpeza se cayeron las monedas al asiento, entre mis piernas. Muy concentrada yo en la tarea de recogerlas sentí la mirada de alguien, levanté la cabeza y el señor taxista se había volteado, estaba mirándome fijamente con cara de tecagaste, en segundos vi la calle: desierta, vi por la ventana de enfrente: el semáforo estaba en verde, ni un perro, ni el barrendero. ¡Nadie! El pánico arrazó con mi sueño, me imaginé tirada en un descampado por bello horizonte o por el club de tiro, me imaginé secuestrada y vendida a una mafia sullanera, me imaginé resignada pasando contrabando por la frontera, me imaginé con otro nombre, tal vez La Mangona Díaz, Yesenia Canebo o Conchita Tumae. Me imaginé casada con un gordo panzón líder mafioso que usaba bvd blanco y los jeans con media raya del poto al aire, siendo la reina de la chatarra, me imaginé vieja, gorda y lisurienta, todo porque no pude defenderme mientras el taxista del tico amarillo me asaltaba. Quien sabe este hombre sólo necesitaba mis 20 monedas para llevar algo a su casa porque la bendita noche no le dio nada más que frío, tal vez si dejaba de imaginar huevada y media y actuaba rápido negociaba con el hombre. Dejé de imaginar y le dije: sólo tengo este sencillo, pero el hombre transformado en choro me dijo, ¡dame todo! Vio mi mochila y seguro pensó que había un super celular, un i-pod o cosas muy interesantes que pudiera vender (separatas y más separatas). El hombrecito me cogió del cuello y siguió histérico diciéndome dame todo. Me entró la cojudez y ya ni mis 20 moneditas ni mi celular con harto filin le iba a dar, le dije: ¡no tengo nada!, ¡no tengo nada! Le metí el dedo al ojo (benditos sean los ticos enanos) y abrí la puerta aprovechando el pánico. Bajé del carro, tenía el celular metido en la manga de la polera, lo mismo hice con el monedero que parecía jabón. Corrí por toda esa calle, la más larga del mundo, la más peligrosa también, después de lo que yo pensé una vida corriendo, llegué a la Country. Tenía que voltear a la derecha y seguir de frente hasta llegar al grifo mega, mi corazón se salía del pecho, no podía respirar del cansancio, de los nervios. Sudaba frío. Pensaba que el taxista aún me perseguía. Desperté totalmente agitada y asustada, felizmente fue un sueño.   -fin-

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