Crónica de un gran aaala.
Un gran aaaaala. Ayer 25 de diciembre, o sea navidad, estaba yo almorzando con toda la familia, en un restaurant campestrón, ubicado literalmente, al lado de la carretera, camino a Lunahuaná, en Cañete. Me sentí parte de Spiderman, fue un evento locazo.
Eran como las 5pm y después de haber tragado un montón y hasta la saciedad, me paré un toque y me alejé caminando para bajar la comida y para no ser presa de los mosquitos. Estaba como a un metro de la pista y de espaldas a esta.
Si estuviera en verdad en una película, de fondo se escuchaba la voz de un tipo que anunciaba los ganadores de las botellas de vino y una canasta que sorteaban entre los asistentes. Se escuchaba la risa de los niñitos (mis primitos, hermanitos y demás chibolos que estaban por ahí) correteando. La gente conversaba, y uno que otro ponía atención al sorteo.
Yo, seguía atontada por tanta comida y distraía mis ojos buscando quien era el próximo que levantaba la mano diciendo: yo!!! Toda la armonía de mi película iba de lujo, cuando en eso: PUM! Fue un ruido seco, no hubo otra cosa antes, fue sólo un ¡PUM!
Me cayeron vidriecitos en los pies y en la espalda, primera reacción voltear asustada, ver que se trataba de un auto oscuro que no sé cómo había impactado contra una combi blanca, e inmediatamente alejarme del lugar, estaba muy cerca. Siguiente reacción: abrir la boca para evocar un aaaaala. Ya en mi segunda reacción la gente se había parado de donde estaban y corrieron, sobretodo los hombres, a ayudar a los tipos del carro, que se veía de lejos que eran los más afectados, estaban aplastados pero con roche. Buscaba una cámara y nadie respondía, aún estaban en shock. Me acerqué y aich… había mucha sangre. Mi papá también corrió para ayudar a sacar al conductor, pero dice que cuando vio al tipo, en realidad, cuando vio el hueso del brazo salido del tipo, se alejó un poquito y dejó que los demás ayudaran. Un señor alteradísimo gritaba algo así como: ¿por qué mierda venden licor aquí? Y que blablabla. Los accidentados de la combi bajaron también con vidriecitos en la cara y sangre.
A un metro!!! Yo estaba a un metro!! Y si se salía un poquito más para la derecha que para la izquierda, ¿me llevaban con todo?
Tomé algunas fotos del lugar de los hechos, de los vidrios rotos, del estado final de los vehículos colisionados (así diría en el periódico no?) no me atreví a tomarle fotos a los moribundos tipos que sacaron del carro aplastado como acordeón, aún tengo escrúpulos para lograrlo.
(clic sobre las fotos para verlas en grande. Caso omiso a la fecha que aparece en la foto, estaba mal configurada)
Al final de la tarde cuando regresábamos en el carro, pensaba que en realidad podría morir mientras en ese preciso momento pensaba, con ruido seco o con quemada de llanta, en realidad no sabemos en qué momento dejaremos de ser parte de esta vida, como diría mi polo evocando al grupo argentino El otro yo: “no me importa morir”, pero aaala cuanta incertidumbre si llegas a planteártelo. ¿Me tocará muerte natural?, ¿seguiré la cadena familiar?, ¿moriré de alguna de mis 514 formas alucinadas en mis largos ratos libres? Lo cierto es que estuve cerca, muuuuuy cerca. No era mi momento, sin vainas que no.
FIN



ay manuelita ESTAS LOCA!
Romi
Enero 16, 2008
se q se siente tb me paso a mi algo similar… pero bueno… xsuerte no paso nada xq no se q hubiera hecho sin ti mannycita
katia
Enero 16, 2008